Quitá el Ancla de tu Rol: ¿Qué Solución se Esconde en la Etiqueta que más Detestas?
Concepto.
¿Y si la etiqueta que más te define en tu negocio es, en realidad, la que más te está limitando?
La mente empresaria funciona con un sistema de coordenadas donde los roles son direcciones: la etiqueta de "productor" te obliga a mirar al Norte de la eficiencia, mientras que la de "innovador" te orienta al Este de la experimentación.
Si bien la adopción de estas etiquetas favorece que todos los involucrados centren la mirada en la misma dirección, digamos en lo que se dedica cada departamento o área funcional haciendo de éste un todo metódico y ordenado, la trampa reside en que el rol se confunda con la identidad. El liderazgo eficaz no se basa en sostener una única dirección aislándose del resto, sino en tener la agilidad para cambiarla cuando sea necesario.
El poder de las etiquetas en el ámbito empresarial es que son símbolos que, aunque a menudo son imaginarios, son vistos y comprendidos por todos. Esta visibilidad otorga estructura siempre que se conserve el criterio de imponerlas o deponerlas con facilidad. Esto significa que, como líder, tenés control total sobre la perspectiva que aplicás a un problema y la sostendrás hasta el preciso momento que detectes que deja de ser funcional a su solución.
Sabiduría no es sólo saber quién sos, sino saber qué etiqueta de pensamiento y desempeño necesitas adoptar en este preciso momento para maximizar el valor. Esta maleabilidad es lo que separa a los gerentes que se estancan de los empresarios que prosperan.
Desplegá Tu Potencial: Del Concepto a la Acción.
Identificá tu proyecto o desafío empresarial más persistente. Antes de tomar cualquier acción, hacé un ejercicio de cambio de rol:
Definí tu etiqueta actual: ¿Estás mirando el problema desde la etiqueta de "el ahorrador" o de "el perfeccionista"?
Adoptá la etiqueta opuesta: Conscientemente, cambiá tu dirección de pensamiento a "el derrochador creativo" o "el pragmático que sólo busca el 80/20".
Generá tres alternativas: Desde esta nueva perspectiva (esta nueva etiqueta mental), obligá a tu mente a generar tres soluciones, ideas o enfoques radicalmente diferentes que tu rol original nunca te habría permitido ver.
Este simple acto de "ponerse y quitarse la etiqueta" diariamente te entrenará para superar los sesgos de tu identidad y desbloqueará caminos de solución que permanecen ocultos bajo un enfoque de pensamiento rígido.